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CIENCIA

Borrar estrellas para ver mundos

Un gemelo digital de la cámara del James Webb aprendió a borrar el brillo de las estrellas. El método FLIP, publicado en Nature el 4 de noviembre, mejora entre 2 y 15 veces la sensibilidad y reveló a 51 Eri b en datos donde el análisis original no lo había detectado.

Ilustración de una estrella cuyo resplandor se borra para revelar un planeta tenue
Imagen: ilustración procedural, no es foto real · Datos: Caltech / Nature, 04/11/2026

Hay una paradoja en la búsqueda de otros mundos: lo que más ilumina es lo que más esconde. Un planeta como la Tierra, visto desde lejos, puede ser unas diez mil millones de veces más tenue que la estrella que lo acompaña. Su luz no desaparece; se ahoga.

El límite del telescopio

El James Webb es estable al nivel del nanómetro. Aun así, cualquier imperfección mínima en sus espejos o en su cámara deforma el resplandor de una estrella lo suficiente como para tapar un planeta tenue. Durante años, esa estabilidad se trató como un muro.

FLIP: conocer el brillo para poder restarlo

Un equipo encabezado por Rodrigo Ferrer-Chavez (Northwestern), con Jason Wang, Katie Bouman (Caltech) y colegas del MIT y del Instituto del Telescopio Espacial, construyó un «gemelo digital» de la cámara NIRCam del Webb. Con técnicas de optimización tomadas del aprendizaje automático, el modelo ajustó millones de posibles imperfecciones físicas del instrumento hasta reproducir con precisión el brillo de cada estrella. Después, lo restó de las imágenes reales. Lo llamaron FLIP, por Physics-based Learning for Imaging Planets.

Un detalle importa: no es una IA que «imagina» planetas. Es un modelo físico del telescopio, resuelto con herramientas de aprendizaje automático.

Lo que apareció

Según el artículo publicado en Nature el 4 de noviembre de 2026, FLIP detecta planetas conocidos con una sensibilidad de 2 a 15 veces mayor que los métodos estándar. El caso más llamativo es 51 Eri b. No es un planeta nuevo: ya se conocía. Pero en las observaciones del Webb de su estrella, 51 Eri A, el análisis original no lo había detectado. FLIP sí lo encontró, en el lugar donde se esperaba.

Ferrer-Chavez describe el proceso así: el brillo de la estrella se va apagando y deformando «de formas muy extrañas» hasta que, si hay suerte, queda una mancha. Esa mancha es un planeta.

Desde Yucatán

Ferrer-Chavez empezó a trabajar en este problema como estudiante de la Universidad Autónoma de Yucatán. Su primer intento, entrenar un modelo para predecir el brillo, no funcionó. Sus mentores dicen que ese fracaso fue necesario: descartó lo que no servía y ayudó a entender el problema.

Lo que viene

El equipo quiere aplicar FLIP al telescopio Roman y a telescopios en tierra, y espera que ayude a diseñar el futuro Habitable Worlds Observatory de la NASA, pensado para buscar planetas parecidos a la Tierra y, quizá, señales de vida. Y hay algo más cercano: el archivo del Webb podría guardar planetas que ya fotografiamos sin saberlo.

Lo que queda

No siempre hace falta un instrumento nuevo para ver algo nuevo. A veces basta con entender mejor la luz que ya tenemos. Lo que sobra también esconde.

Categoría: Ciencia

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